Faltazos, descoordinación y disputas de liderazgo marcan el escenario en La Libertad Avanza, que busca consolidarse en la provincia pero aún no logra ordenar su estructura política.
La interna entre los sectores referenciados en Karina Milei y Santiago Caputo volvió a quedar expuesta en Buenos Aires tras la ausencia de dirigentes clave en reuniones estratégicas. Los faltazos en encuentros partidarios y legislativos profundizaron la percepción de un espacio con dificultades para coordinar acciones y definir liderazgos.
Uno de los focos de conflicto es el funcionamiento del bloque en la Legislatura, donde se evidencian problemas de conducción y falta de articulación interna. Las tensiones se reflejan en discusiones sobre proyectos relevantes y en cuestionamientos al rol de algunos referentes, en un esquema que aún no logra consolidarse políticamente.
En paralelo, otros sectores dentro del espacio, como el bullrichismo, mantienen posiciones propias y suman complejidad a un armado heterogéneo. La falta de cohesión impacta en la capacidad de avanzar con una agenda común y ordenar la estrategia en el principal distrito del país.
El conflicto también tiene consecuencias en el plano electoral. La dirigencia busca estructurar el partido en los 135 municipios bonaerenses y definir una hoja de ruta hacia 2027, pero las diferencias internas condicionan ese proceso y dificultan la construcción de una propuesta unificada.

En este contexto, la interna libertaria no solo expone disputas de poder, sino que también plantea interrogantes sobre la capacidad del espacio para consolidarse como alternativa política frente al oficialismo provincial.

