La vicegobernadora bonaerense Verónica Magario celebró el desempeño del satélite Atenea, que participó de la misión Artemis II de la NASA y logró transmitir señales a más de 70.000 kilómetros, con aporte clave de universidades e instituciones científicas del país.
El microsatélite argentino Atenea finalizó con éxito su participación en la misión internacional, donde operó como CubeSat en el trayecto hacia la Luna. Durante la experiencia, recolectó datos sobre radiación en el espacio profundo y el comportamiento de componentes electrónicos, además de poner a prueba sistemas de comunicación de larga distancia.
El dispositivo fue desplegado desde el Centro Espacial Kennedy, en Estados Unidos, y se convirtió en el único representante latinoamericano en esta etapa del programa lunar. Su objetivo principal fue validar tecnologías en altitudes que triplican la órbita geoestacionaria, consolidando un avance técnico para el desarrollo aeroespacial argentino.
El proyecto involucró a organismos estatales y académicos como la UNLP, UNSAM, CNEA, IAR y VENG S.A., con un rol destacado de estudiantes que integraron gran parte del equipo. La misión combinó investigación, formación y desarrollo tecnológico en un esquema colaborativo entre instituciones.
Tras conocerse los resultados, Magario expresó su reconocimiento al trabajo científico y educativo: señaló que el logro “nos llena de orgullo” y remarcó la importancia de sostener la inversión en universidades y ciencia. También cuestionó las políticas nacionales en el área, al advertir sobre el impacto del desfinanciamiento en el sistema científico.
En paralelo, la vicegobernadora informó avances en el sistema de salud bonaerense, con la incorporación de equipamiento como un tomógrafo en el Hospital Penna de Bahía Blanca y un ecógrafo en Mar Chiquita, además de la apertura de una unidad especializada en salud mental y consumos problemáticos. Según indicó, estas medidas buscan ampliar el acceso y mejorar la calidad de atención en la provincia.

