El SUTNA moviliza a La Plata para exigir una salida y promueve una ocupación temporaria de la planta, mientras más de 1.000 puestos de trabajo están en riesgo.
El conflicto en la empresa de neumáticos FATE escaló en las últimas horas y dejó de ser una disputa gremial para convertirse en un caso testigo sobre el rol del Estado en la crisis industrial, con fuerte presión sindical sobre el gobierno de Axel Kicillof.

El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA) convocó a una movilización a La Plata para exigir una audiencia con el gobernador y reclamar la intervención estatal que garantice la continuidad productiva de la planta.
En paralelo, el conflicto se trasladó a la Legislatura bonaerense, donde el gremio impulsa un proyecto para habilitar la ocupación temporaria por un año y declarar de utilidad pública la producción de neumáticos, considerada estratégica para el país.
La iniciativa ya sumó respaldos dentro del oficialismo y sectores de la oposición, mientras desde la empresa rechazan la medida y denuncian una politización del conflicto, lo que profundiza la distancia entre las partes.
El impacto social aparece como uno de los ejes centrales: la planta emplea a 1.650 operarios y 400 administrativos, con efecto indirecto sobre cientos de trabajadores de pymes proveedoras, transporte y comercialización, lo que amplifica el riesgo económico en la región.
Además, el gremio advirtió sobre la importancia estratégica de la producción, al tratarse de la única fábrica del país que produce neumáticos para camiones y colectivos, un insumo clave para el transporte de cargas y pasajeros.
Con la planta paralizada, denuncias de lock out patronal y más de 900 despidos en el centro del conflicto, la definición comienza a concentrarse en el Ejecutivo bonaerense, que deberá decidir si avanza o no con una intervención en uno de los conflictos industriales más sensibles del año.

