Con elecciones previstas para el 7 de junio, crece la presión por una lista de unidad en medio de tensiones entre los distintos sectores.
La Unión Cívica Radical (UCR) de la provincia de Buenos Aires formalizó su calendario electoral interno y aceleró las definiciones rumbo a los comicios partidarios del 7 de junio, en un escenario atravesado por tensiones internas y negociaciones abiertas.
El cronograma establece como fechas clave el 9 de abril para la presentación de afiliaciones y el 7 de mayo para el cierre de listas, plazos que presionan a los distintos sectores a definir si competirán o avanzarán hacia una lista de unidad.

El proceso se activó tras el fallo del juez Alejo Ramos Padilla, que validó el adelantamiento electoral y rechazó una impugnación interna, fortaleciendo a los sectores que impulsaron esa decisión.
Dentro del partido conviven al menos cuatro espacios con peso propio, entre ellos los referenciados en Martín Lousteau, Miguel Fernández y Maximiliano Abad, con posiciones aún alejadas.
En ese contexto, desde distintos sectores advierten que una interna partidaria podría profundizar la crisis política, tanto por el impacto institucional como por el costo económico de organizar la elección.
Sin embargo, el espacio liderado por Fernández dejó abierta la posibilidad de competir si no se alcanza una integración real en una lista común.
El proceso también se da en medio de una estructura partidaria transitoria, con autoridades de contingencia y sin acuerdos definidos sobre el posicionamiento político frente al gobierno nacional y provincial.
En este escenario, el radicalismo bonaerense enfrenta una definición clave sobre su conducción y estrategia, con negociaciones que se extenderán hasta el cierre de listas.

